Un nuevo informe del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina encendió una fuerte señal de alarma: el 53,6% de los niños, niñas y adolescentes del país viven en situación de pobreza. Además, la indigencia infantil alcanza al 10,7%, según datos correspondientes a 2025.
El estudio advierte que, si bien hubo una baja respecto del pico registrado en 2023, cuando la pobreza infantil había trepado a niveles récord, la mejora es apenas coyuntural y no resuelve un problema estructural que afecta a millones de familias.
En el 2012, la pobreza afectaba al 38,4% de los niños y adolescentes y a partir de allí comenzó un período de deterioro casi ininterrumpido, con un máximo histórico en 2023 (62,9%). La UCA ponderó que el progreso en 2024 y 2025 es significativo pero alertó que «el nivel sigue siendo muy superior al de 2010 y, por supuesto, al de los mejores años de la década pasada«.
Desde la UCA remarcaron que cinco de cada diez chicos dependen de algún tipo de asistencia alimentaria, mientras persisten graves desigualdades en acceso a alimentación, educación y condiciones básicas de vida.
Especialistas del Observatorio señalaron que la pobreza golpea con más fuerza a la infancia que al promedio general de la población y alertaron por el impacto de la precarización laboral de los hogares y la pérdida de ingresos.
El informe también advierte que la situación es más crítica en hogares monoparentales y en regiones históricamente postergadas del país.
La radiografía social vuelve a mostrar una deuda profunda: en la Argentina, más de la mitad de los chicos sigue creciendo en condiciones de pobreza.




