El tablero político bonaerense volvió a moverse tras las elecciones del 7 de septiembre: diez intendentes dejarán sus municipios para asumir en la Legislatura, y ese corrimiento ya empezó a reconfigurar el mapa de poder en distintos distritos. En la zona sur del conurbano —uno de los bastiones políticos más densos y estratégicos de la provincia— los cambios se sienten con fuerza.
En Almirante Brown, la salida de Mariano Cascallares hacia la Cámara de Diputados abre paso a Juan Fabiani, el funcionario que ya había tomado interinatos durante las campañas y que ahora quedará al frente del Ejecutivo. La transición se da en un distrito donde el oficialismo viene acumulando resultados holgados y mantiene una estructura territorial profundamente aceitada.
En Quilmes, otro movimiento de impacto: Mayra Mendoza desembarca también en Diputados y deja la intendencia en manos de la concejala Eva Mieri, una figura conocida dentro del esquema local y con trabajo previo en el Ejecutivo. El traspaso sucede en un municipio donde la agenda urbana y la seguridad siguen marcando buena parte de la discusión pública.
Estos cambios no ocurren aislados: forman parte de un reacomodamiento mayor dentro del peronismo bonaerense —agrupado bajo Fuerza Patria— que deja seis licencias, una renuncia y varias sucesiones en manos de primeros concejales, como establece la Ley Orgánica de las Municipalidades.
En el distrito de Berazategui se vive un capítulo particular tras el fallecimiento de Juan José Mussi. Ahí la conducción municipal quedó en manos de Carlos Balor, en un distrito históricamente ordenado alrededor del liderazgo de la familia Mussi.




