A dos años de que numerosos municipios de la región incorporaran la tasa vial al precio de los combustibles, las estadísticas del sector comienzan a reflejar diferencias en el comportamiento de los consumidores. Mientras varios distritos del sur del Conurbano mantienen el cobro de este recargo, en Esteban Echeverría aseguran que la decisión de no aplicarlo permitió incrementar las ventas de combustible y atraer a conductores provenientes de localidades vecinas.

Según información difundida por el sector, las estaciones de servicio echeverrianas registran actualmente ventas hasta un 20 por ciento superiores a las de distritos vecinos donde sí se cobra la tasa vial, un tributo municipal que se suma al precio final que pagan los consumidores al cargar combustible.

La tasa vial fue impulsada por numerosos municipios bonaerenses con el argumento de financiar tareas de mantenimiento, conservación y señalización de calles y caminos. Sin embargo, desde distintos sectores empresariales y políticos cuestionan su aplicación al considerar que representa una carga adicional sobre un producto que ya soporta una elevada presión tributaria.

En la zona sur del Conurbano, la mayoría de los municipios decidió avanzar con este gravamen durante los últimos años. Entre ellos se encuentran Avellaneda, Lanús, Quilmes, Almirante Brown, Berazategui, Florencio Varela, Lomas de Zamora y Ezeiza, donde la tasa se aplica con diferentes alícuotas sobre la venta de combustibles.

La expansión de la medida se produjo principalmente a partir de 2024, cuando varios distritos incorporaron o incrementaron este tributo para reforzar sus recursos propios en un contexto de caída de transferencias y aumento de costos operativos.

En contrapartida, Esteban Echeverría se mantiene entre los pocos municipios bonaerenses que no cobran tasa vial. También integran ese grupo distritos como Tres de Febrero, Morón, General San Martín, San Miguel y San Isidro.

El efecto «frontera»

La diferencia de precios entre municipios vecinos generó un fenómeno que las estaciones de servicio conocen como «efecto frontera»: automovilistas y transportistas eligen cargar combustible en distritos donde el precio final es más bajo debido a la ausencia de este recargo.

Ese es precisamente el argumento que destacan desde Esteban Echeverría. De acuerdo con empresarios del sector, la no aplicación de la tasa vial permitió captar consumidores provenientes de localidades cercanas, favoreciendo un incremento sostenido en las ventas de las estaciones ubicadas en el distrito.

La situación reabre el debate sobre la conveniencia de mantener este tipo de tributos municipales. Mientras los gobiernos locales sostienen que resultan necesarios para financiar obras y mantenimiento vial, sus detractores afirman que terminan encareciendo el combustible y generan distorsiones entre municipios vecinos.

Con los combustibles acumulando sucesivos aumentos durante los últimos años, la tasa vial continúa siendo uno de los puntos de discusión entre municipios, estacioneros y consumidores, especialmente en el Conurbano.